Éste podría ser el proyecto más importante hasta la fecha, en torno a la legalización de la marihuana.

Por Ray Blanco, desde Naples, Florida

Y eso ya dice un montón.

La semana pasada, un grupo de representantes bipartidistas en Estados Unidos, reintrodujo la Ley de investigación de marihuana medicinal de 2019.

El proyecto en cuestión podría cambiar la Ley de Sustancias Controladas (CSA, según sus siglas en inglés) con el propósito de habilitar un canal completamente separado para aquellos investigadores que deseen enfocarse en el estudio de las propiedades medicinales de la marihuana.

La “granja verde” secreta del Tío Sam
Hasta el momento, en la Universidad de Mississippi se encuentra la única fuente oficial de cannabis con fines investigativos legales.

Ese es un hecho problemático, debido a que, pese a que la universidad ha aumentado su producción, no logran satisfacer la demanda –solo veinte investigadores obtuvieron cannabis de estas instalaciones el año pasado- y las veintisiete cepas de marihuana cultivadas son limitadas en comparación con la disponibilidad comercial en los estados donde de alguna manera está legalizada.

Si bien la Administración para el Control de Drogas (DEA, según sus siglas en inglés) aseguró que abriría sus puertas a más productores legales para la investigación médica, el organismo se ha esforzado en demorar cualquier progreso en aras de aumentar la disponibilidad de cannabis para la investigación.


¿Por qué es tan importante este proyecto?

Para empezar, es un proyecto respaldado por ambos partidos del congreso.

De los seis impulsores, tres son demócratas y tres son republicanos.

Esa particularidad aumenta sustancialmente la posibilidad de que pase al Senado y, en segundo lugar, acelera el ritmo de la investigación de la marihuana con fines medicinales.

En este momento, existe una sola droga a base de cannabis en el mercado que cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, según sus siglas en inglés), lo que expone el penoso y lento proceso al que están sometidos los investigadores a la hora de acceder a la planta.

En otras ocasiones he mencionado que una de las oportunidades más grandes en el mercado cannábico estadounidense es la industria farmacéutica.

El potencial desempeño de la marihuana medicinal y sus derivados representa indudablemente una muy buena noticia para aquellos inversores interesados en el mercado cannabico.

El momento es especialmente interesante.

La DEA acaba de publicar datos sorprendentes, luego de hacer un seguimiento exhaustivo de cada píldora opioide vendida en Estados Unidos entre 2006 y 2012: 76.000 millones de píldoras de oxicodona e hidrocodona.

El sitio web, Ars Technica, aseguró que los datos de años posteriores a 2012 no han sido divulgados en pos de proteger las empresas y la investigación en curso del Departamento de Justicia estadounidense.

En ese período de tiempo, se produjeron los opiáceos suficientes como para suministrar a cada estadounidense con 36 píldoras por año.

En casos extremos, como la zona rural de Norton, Virginia, los residentes promediaron 306 píldoras por persona por año.

Al menos cientos de miles de personas murieron de sobredosis de opioides en ese período de seis años, debido a que el abuso de éstos ha alcanzado carácter epidémico en gran parte de Estados Unidos.

Mientras tanto, las investigaciones incipientes evidencian que el consumo medicinal del cannabis puede proporcionar una solución menos adictiva para tratar el dolor agudo y crónico e incluso tiene la capacidad de bajar los niveles de ansiedad y antojos a quienes buscan combatir la adicción de estupefacientes.

Estas pequeñas compañías cannábicas podrían satisfacer una gran demanda en la comunidad médica y generar ganancias explosivas en el camino.

Mantente atento a novedades futuras.

Ray Blanco