La Reserva Federal no desea aumentar las tasas de interés en el corto plazo porque teme generar un debilitamiento del mercado de valores, del mercado inmobiliario y de la economía. Sin embargo, hasta hace poco quiso que el mercado creyera que se estaba acercando a un alza de tasas para que la economía no se continuara inflando y se transformara en una burbuja.

Por Robert Kiyosaki

Permítanme comenzar diciendo que no haber recortado las tasas de interés en Estados Unidos la semana pasada habría sido una muy mala idea.

Ni hablar de haberlas subido.

Ahora, eso es exactamente lo que la mayoría de los participantes del mercado financiero esperan que la Fed haga en algún momento hacia finales de este año.

Tradicionalmente, la Reserva Federal utiliza las tasas de interés para regular la economía estadounidense. Cuando la economía es débil, la Fed baja las tasas para darle un impulso; y cuando se encuentra en un momento de fortaleza, las aumenta para prevenir la inflación.

Las tasas de interés más altas previenen la inflación al hacer que la economía se ralentice. Así es como funcionan tasas de interés altas:
• Reducen el endeudamiento y el gasto del consumidor.

• Reducen tanto las ventas como la construcción de viviendas y su refinanciación.

• Causa una caída de los precios de la vivienda (y probablemente de los precios de las acciones), causando un efecto negativo en la riqueza y reduciendo el gasto.

• Fortalece el dólar, provocando la caída de las exportaciones estadounidenses.

• Reduce la inversión empresarial.
Y, todo lo anterior:
1. Hace que el desempleo suba; y

2. Hace que los salarios caigan.
En la actualidad, la tasa de subempleo –que mide el nivel de desempleados y de los que trabajan a tiempo parcial porque no pueden encontrar empleos a tiempo completo- representa el 8,5% de la fuerza laboral de Estados Unidos. A su vez, el ingreso medio está ligeramente por encima del nivel que tenía en 1989. El Índice de inflación de precios al consumidor (IPC) marcó un alza de 1,7% en junio, contra el mismo mes del año pasado.

¿Por qué diablos, entonces, la Reserva Federal pudo poner en carpeta la posibilidad de no bajar las tasas, e incluso subirlas, como sugirió hace solo unos meses?

Es exactamente la falta de un incremento salarial real lo que ha estado arrastrando durante décadas a la clase media de Estados Unidos cada vez más cerca de la línea de pobreza. En este contexto, no bajar las tasas (o subirlas), sería casi algo cruel. Pero de algua forma creo que la Reserva Federal quiere que los mercados piensen que sí lo hará.

En mi opinión, la Reserva Federal no desea aumentar las tasas de interés en el corto plazo porque teme generar un debilitamiento del mercado de valores, del mercado inmobiliario y de la economía. Sin embargo, hasta hace poco quiso que el mercado creyera que se estaba acercando a un alza de tasas para que la economía no se continuara inflando y se transformara en una burbuja.

La Fed quiere que el mundo crea que la economía de Estados Unidos realmente se está fortaleciendo. Pero lo de la semana pasada prueba que la Reserva Federal en sí no está realmente tan segura de que así sea.

La economía de Estados Unidos avanzó un 2,1% en el segundo trimestre de 2019, lo que marca una fuerte desaceleración desde el crecimiento de 3,1% registrado en los primeros tres meses del año, y con una aún más fuerte desaceleración del consumo.


La frágil situación de la Fed
En muchos sentidos, la Fed se encuentra en una posición precaria. Ha sostenido a la economía durante tanto tiempo con tasas de interés artificialmente bajas que tiene que cronometrar el camino inverso casi a la perfección o arriesgarse a una caída económica.

La semana pasada, la Reserva Federal terminó con la pausa que había puesto en enero, y llevó adelante su primer recorte en una década.

La Fed comenzó a elevar las tasas en 2015, después de años de intervenciones agresivas para mantener el mercado laboral y la economía a flote tras la crisis financiera de 2008. Desde entonces ha subido las tasas nueve veces, pasando de estimular el crecimiento económico a estabilizarlo. Cuatro de esos ajustes al alza ocurrieron el año pasado.

A comienzos de este año sus proyecciones indicaron que no habría aumentos este año, pero negando ningún recorte.

Si inviertes en activos de papel, debes mejorar tu educación financiera
El blogger de The Wall Street Journal, Spencer Jakab, ha dicho que los años de “tasas de interés ultra bajas” llevaron a que mucha gente común y corriente invirtieran en fondos con acciones o bonos que ofrezcan al menos un poco de rendimiento”.

Según plantea:
“En un artículo reciente, el coautor de un economista de la Reserva Federal, advirtió sobre la posibilidad de una corrida bancaria en dichos fondos cuando las tasas eventualmente aumenten”.
Si entiendes algo sobre las burbujas, el término “corrida bancaria” debería sonarte conocido.

Durante años, la Reserva Federal ha incitado a las personas no solo de Estados Unidos sino del mundo entero, a invertir gracias a las tasas de interés bajas, aumentando artificialmente de buena parte de los activos financieros.

Para el inversor profesional que sabe leer los signos de los tiempos, y para los grandes bancos en Wall Street que son avisados con bastante aticipación de todos estos movimientos, esto no es un problema. Pero como señala acertadamente Jakab, el inversor promedio generalmente termina mordiendo el polvo.

Este es el problema con la inversión en fondos. Están diseñados para aquellos con poca inteligencia, aquellos que no administran activamente sus inversiones. Sin embargo, cuando los mercados cambian drásticamente, estos inversores pasivos a menudo pierden mucho.

Hoy puede ser un buen momento para echar un vistazo a tu cartera y recuperar el control de tu inversión. Si no sabes cómo puedes invertir como un profesional, podría ser el momento de comenzar tu educación.

Saludos,

Robert Kiyosaki

Robert Kiyosaki, autor del bestseller Padre Rico Padre Pobre y otras 25 guías financieras, ha desarrollado su carrera trabajando como educador financiero, empresario, exitoso inversor, magnate de bienes raíces y orador motivacional, mientras dirige Rich Dad Company.